Harina, manteca y agua caliente amasadas y reposadas media hora antes de estirar. El agua caliente y el reposo son lo que las deja flexibles en vez de tiesas.
Masa de maíz, agua y sal torteadas a mano y cocidas en comal en tres vueltas. La tercera vuelta es la que las infla y les hace la bolsa de aire que las deja suaves.
Tortillas de maíz de un día barnizadas con muy poco aceite y horneadas hasta que truenan, o fritas como las de fonda. La tortilla oreada es la que dora pareja y no queda chiclosa en el centro.