Camarones cocidos en aceite de oliva con ajo en láminas y chile seco, en cazuela de barro, que llegan a la mesa todavía hirviendo. El ajo se calienta desde el aceite frío para que lo perfume sin quemarse, y el camarón entra al final, sólo 2 minutos. El aceite se moja con pan.
El chocolate de las chocolaterías de Madrid: leche entera con chocolate amargo derretido y fécula de maíz, cocido a fuego bajo hasta que cubre la cuchara. Queda espeso para mojar churros, no ligero como el chocolate para beber.
El «pa amb tomàquet» de Cataluña: pan tostado frotado con ajo y con jitomate muy maduro partido a la mitad, hasta que el migajón se pone rojo, con aceite de oliva y sal en grano. La costra del pan raspa el ajo y se queda con la pulpa; la piel del jitomate se queda en la mano.