La sopa más conocida de Tailandia: un caldo hecho con las cabezas de los camarones, té limón, galanga y hoja de lima, con chile machacado y hongos. El jugo de limón entra con la olla ya apagada, porque hervido se amarga y se le va todo el perfume.
La ensalada tibia del noreste de Tailandia: pollo picado a cuchillo cocido en poca agua, aderezado con limón, salsa de pescado y chile molido, y espolvoreado con arroz crudo tostado y molido. Ese arroz tostado da el sabor a nuez y el cuerpo del aderezo, y es lo que hace que sea larb y no una ensalada cualquiera.
Una versión rápida de la salsa de pescado: camarón seco tostado, hervido con ajo, colado y reducido con un poco de azúcar mascabado. No es la fermentada de meses, pero da el mismo golpe salado y de mar al pad thai, al curry y al tom yum.
Coco rallado remojado en agua caliente, licuado y exprimido en una manta: la leche de coco que piden el curry verde, el satay y la moqueca. El agua caliente sin hervir y la exprimida a fondo son las que la dejan espesa y con la grasa del coco.