La mousse de las casas francesas: chocolate amargo derretido, yemas y claras batidas a punto firme con un poco de azúcar, sin crema ni grenetina. Las claras entran en tres tiempos, la primera parte revuelta con fuerza para aflojar el chocolate y el resto con movimientos envolventes, para que la espuma no se baje.
Crema para batir con vaina de vainilla, cuajada con yemas en el horno a baño María y a fuego bajo, hasta que tiembla al centro. Se refrigera, y justo antes de servir se le quema azúcar encima hasta formar una capa de caramelo que se rompe con la cuchara.