Pollo marinado en yogurt con especias enteras molidas en casa, cubierto con arroz basmati cocido sólo a medias y terminado tapado a fuego mínimo. El arroz se cuece con el vapor del guiso y por eso sale en granos sueltos, unos blancos y otros dorados.
Las samosas de Punjab: masa dura de harina con aceite frotado y semillas de ajwain, rellena de papa desmoronada, chícharo, jengibre, chile y especias tostadas, formada en cono y frita a fuego bajo. Freírlas despacio es lo que hace las ampollitas y la costra que truena en vez de una masa inflada y blanda.
Espinaca blanqueada un minuto, enfriada en agua con hielo y licuada con chile verde, cocida apenas en una base de cebolla, jengibre, ajo, jitomate y especias, con cubos de paneer dorado y un poco de crema. El hielo y los pocos minutos al fuego son lo que la deja verde brillante en vez de verde olivo.
El garbanzo en salsa del norte de la India: cocido hasta quedar muy suave y terminado en una salsa de cebolla dorada oscura, jitomate, jengibre, chile y especias tostadas y molidas en casa. Unos garbanzos machacados espesan la salsa sin harina; vegano y barato.
Lentejas cocidas con cúrcuma hasta deshacerse, con una base de cebolla, jengibre y jitomate, y bañadas al final con el tadka: comino, ajo y chile seco fritos en mantequilla y vertidos chisporroteando encima. Ese chorro caliente al final es el que perfuma todo el dal.