Aros de masa de camote, calabaza y levadura, fritos y bañados en miel de chancaca con naranja, canela y clavo. La masa se bate con la mano hasta que hace hilos y se deja leudar, y por eso los picarones salen huecos por dentro y crujientes por fuera.
Maíz morado hervido con cáscara de piña, manzana, canela y clavo, endulzado en tibio y con limón hasta el final. El limón se agrega cuando ya está fría: ahí el morado se vuelve más vivo y la bebida queda fresca en vez de cocida.
Cebolla morada en pluma delgadísima, lavada en agua con sal para quitarle lo picoso, con ají amarillo, limón y cilantro. Se mezcla con el limón cinco minutos antes de servir y por eso queda crujiente y rosa brillante en vez de aguada.