Avellanas tostadas y molidas hasta que sueltan su propio aceite, con cacao, azúcar glass y una pizca de sal: la gianduja de untar del Piamonte, hecha en procesador. Se muele con paciencia y queda tersa con muy poco aceite agregado.
Harina y huevo, nada más: 100 gramos de harina por cada huevo, amasados 10 minutos y reposados media hora antes de estirar. De la misma masa salen fettuccine, láminas de lasaña y canelones.
Leche entera y crema calentadas justo antes del hervor y cortadas con jugo de limón amarillo, que forma grumos grandes y suaves. Se escurre 10 minutos para untar o una hora para rellenar canelones y ravioles.
Queso mascarpone hecho con crema para batir y jugo de limón, cuajado a fuego bajo y escurrido toda la noche. Queda espeso y suave, listo para tiramisú.
La crema de pistache para untar de Sicilia, hecha en casa: pistache pelado y molido hasta volverse pasta, con chocolate blanco, un poco de aceite y sal. Quitarle la piel después de hervirlo dos minutos es lo que la deja verde y no café.