El yangnyeom chikin de los puestos de Seúl: pollo empanizado en fécula de papa, frito dos veces hasta que la costra queda seca y delgada, y bañado en una salsa de gochujang, miel y ajo que se hace aparte. La carne no lleva capeado grueso, así que el glaseado se pega sin ablandarla.
Arroz con verduras salteadas una por una, res marinada y huevo de yema líquida, que se revuelve en la mesa con salsa de gochujang. Servido en un tazón de piedra o de hierro bien caliente, el arroz del fondo se dora y forma una costra que truena entre lo demás.
La botana de la calle en Seúl: barritas de arroz hervidas en un caldo con gochujang y gochugaru que se reduce hasta cubrirlas. No lleva harina ni fécula para espesar: el almidón que sueltan las barritas es lo que convierte el caldo en salsa, y por eso no se deja de mover.
El kimchi de todos los días en Corea: col china salada dos horas, enjuagada y untada con una pasta de chile coreano, ajo, jengibre y salsa de pescado, que fermenta dos días fuera del refrigerador antes de guardarse. El atole de harina de arroz es el alimento de esa fermentación y lo que le da el ácido limpio.