La mousse de las casas francesas: chocolate amargo derretido, yemas y claras batidas a punto firme con un poco de azúcar, sin crema ni grenetina. Las claras entran en tres tiempos, la primera parte revuelta con fuerza para aflojar el chocolate y el resto con movimientos envolventes, para que la espuma no se baje.
Crema para batir con vaina de vainilla, cuajada con yemas en el horno a baño María y a fuego bajo, hasta que tiembla al centro. Se refrigera, y justo antes de servir se le quema azúcar encima hasta formar una capa de caramelo que se rompe con la cuchara.
La tarta volteada de Francia: manzana golden cocida en caramelo de mantequilla dentro del mismo sartén, tapada con masa quebrada, horneada y volteada tibia sobre el plato. Las manzanas se cuecen en la estufa hasta que su jugo se evapora: por eso no escurre y sale entera.
Los panquecitos en forma de concha de Commercy, con mantequilla dorada, miel y ralladura de limón. La masa reposa helada mínimo 3 horas y entra a un horno muy caliente que baja a media cocción: ese choque es lo que levanta la joroba.