Capas de hoja filo con mantequilla y nuez con canela, cortadas en rombos, horneadas hasta dorar y bañadas con almíbar de miel y limón. El almíbar entra frío sobre la baklava recién horneada: se mete hasta abajo y la hoja de arriba sigue crujiente.
Bolitas de masa con levadura, fritas y bañadas en miel tibia con canela y nuez, como las de las ferias griegas. La masa va floja y chiclosa, como una pasta de hot cakes muy espesa: por eso salen huecas, y la cucharada de fécula las deja crujientes aunque estén bañadas.
Yogurt griego espeso con miel y crema batida, congelado en refractario como el helado de yogurt de las heladerías griegas y servido con crema de pistache encima. Se bate con tenedor tres veces mientras congela: así queda terso sin máquina de helados.
Pastel griego de nuez y canela con ralladura de naranja, esponjado con claras batidas y bañado en almíbar al salir del horno; el de las casas, no el de pastelería. Lleva pan molido además de harina, y por eso se bebe todo el almíbar sin hacerse pasta.