El gamja hotdog de los puestos de Seúl: salchicha y mozzarella en un palo, capeados con una masa de levadura, empanizados en panko y fritos hasta dorar. Se espolvorean con azúcar en caliente, que es lo que hace que el dulce y el salado peleen en cada mordida.
Res rebanada casi transparente y marinada en pera rallada, soya, ajo y aceite de ajonjolí, salteada a fuego muy alto en tandas chicas. La pera no está por dulzor: su jugo ablanda la carne en media hora, y el azúcar de la marinada es lo que la hace caramelizar en vez de hervirse.
Los rollos de día de campo en Corea: arroz sazonado con aceite de ajonjolí y sal, nunca con vinagre, enrollado en alga con tortilla de huevo, zanahoria, espinaca y rábano encurtido. Se comen a temperatura ambiente, y por eso el arroz se enfría antes de armar los rollos.