Tres carnes delgadas aplastadas sobre el comal ardiendo, cada una con su rebanada de queso. Lo que la distingue es la falda: un poco de queso cae directo al comal junto a la carne y se fríe hasta hacer un encaje crujiente que se levanta y se monta encima.
Piernas y muslos remojados en leche con limón, que hace las veces de buttermilk y ablanda la carne, y luego pasados dos veces por harina sazonada antes de freír. Ese doble empanizado es el que deja la costra gruesa y crujiente.
Coditos bañados en una salsa de queso hecha con roux de mantequilla y harina, con el queso incorporado fuera del fuego para que no se corte ni quede arenosa. Se termina gratinado en el horno.
Jitomates asados enteros en el horno hasta que la piel se quema un poco, licuados en una sopa cremosa, con un sándwich de queso untado con mayonesa por fuera para que dore parejo sin quemarse. El horno es lo que le saca el sabor dulce al jitomate.
Carne molida guisada en una salsa que empieza tostando chile ancho y guajillo y licuándolos en pasta, en vez de usar chile en polvo de bote. Ese tueste breve y el freír la pasta antes de mojarla con líquido son los que le dan el fondo ahumado.