Piernas y muslos remojados en leche con limón, que hace las veces de buttermilk y ablanda la carne, y luego pasados dos veces por harina sazonada antes de freír. Ese doble empanizado es el que deja la costra gruesa y crujiente.
Costillas de cerdo horneadas envueltas y a fuego bajo hasta que se ablandan, bañadas con una salsa BBQ que se prepara desde cero con jitomate, piloncillo y chile chipotle. Sin salsa de bote: el sabor ahumado sale del chipotle.
Coditos bañados en una salsa de queso hecha con roux de mantequilla y harina, con el queso incorporado fuera del fuego para que no se corte ni quede arenosa. Se termina gratinado en el horno.
El pulled pork del sur de Estados Unidos: pierna de cerdo untada de mostaza y especias, horneada tapada a fuego bajo cuatro horas y media y deshebrada con dos tenedores. La salsa es de vinagre de manzana y no de bote, y se mezcla con la carne junto con su propio jugo colado.
Carne molida guisada en una salsa que empieza tostando chile ancho y guajillo y licuándolos en pasta, en vez de usar chile en polvo de bote. Ese tueste breve y el freír la pasta antes de mojarla con líquido son los que le dan el fondo ahumado.