Albóndigas griegas de res con cebolla rallada, hierbabuena, perejil y orégano, pasadas por harina y fritas hasta dorar, para botanear con tzatziki. La cebolla va rallada con todo su jugo y la mezcla reposa en frío: salen suaves y no se abren en el aceite.
El café frío de las terrazas griegas: café soluble agitado con azúcar y muy poca agua hasta hacer una espuma firme, con hielo, agua fría y leche evaporada. Esas tres cucharadas de agua por vaso son las que hacen una espuma firme que dura.
Yogurt griego con pepino rallado, ajo, aceite de oliva, limón y eneldo: la salsa que acompaña casi todo en Grecia. El pepino se sala y se exprime en un trapo antes de mezclarlo, y por eso sigue espeso al día siguiente.
Leche entera fermentada con un poco de yogurt natural y colada en manta toda la noche, como el yogurt colado de las casas griegas. Sostener la leche 10 minutos a punto de hervor y colarla en frío es lo que lo deja tan espeso que la cuchara se para sola.
El pan pita grueso y sin bolsillo de los gyros y el souvlaki, con yogurt y aceite de oliva en la masa, cocido en sartén seco. Se pica con tenedor para que no se infle en bolsa y se apila en un trapo al salir: así se dobla sin romperse.